El brillo de la pantalla es crucial para mejorar la experiencia visual y reducir la fatiga ocular. Se puede ajustar manualmente a través del Centro de Actividades o mediante la configuración de pantalla en Windows. Además, los usuarios de laptops pueden usar teclas de función específicas para cambiar rápidamente el brillo. También es posible habilitar el ajuste automático del brillo en función de las condiciones de iluminación, lo que optimiza el uso de energía y prolonga la duración de la batería.